Acabo de tener una conversación con alguien que acababa de leer los dos posts anteriores.
Tras releerlos, me he percatado de que probablemente transmitan un agobio y un estrés que se ajustan al instante preciso en el que me sucedieron los hechos, pero que con total seguridad no percibo durante la mayoría del día.
Y eso ha sido lo que ha provocado la conversación. Que no me agobie tanto por lo que, si se mira con perspectiva, son nimiedades. Hay gente en el mundo que no tiene ni tendrá las oportunidades que yo tengo, la suerte que tengo de vivir donde vivo y de hacer lo que hago. Personas que luchan día a día por sobrevivir en un entorno árido, donde la comida y el agua escasea y las enfermedades campan a sus anchas. Y cualquiera de esas personas se cambiaría sin dudarlo conmigo, incluso por una única de mis facilidades, como bien me han recordado.
Debo decir que no me tomo la vida con la seriedad que aparento. Hay ciertamente algunas cosas que en momentos puntuales me estresan y me ponen nervioso, pero como norma general siempre miro a las cosas con una sonrisa en la boca, pues sé que tengo suerte. He aprendido que ciertas cosas no merecen que me preocupe por ellas, y que más vale disfrutar un poco del momento que estar siempre pendiente del qué pasará.
Quizás me haya distraido un poco de la intención original de este texto, pero es que me es complicado mantener un tema tan complejo y polifacético centrado, ya que yo por lo menos lo veo de múltiples formas. Sin embargo, lo que sí quería decir es que no hay de que preocuparse. Que sí mantengo la perspectiva de mi situación, y que sé que soy afortunado.
Es sólo que, en algún momento, me interesa soltar un poco de tensión quejándome de aquellas cosas que en ese momento ocupan mi mente.
Aunque sean nimias vistas en perspectiva.
1 comentario:
..Chapeau...
Publicar un comentario