A veces no me entiendo a mi mismo.
Una de mis mayores dificultades a la hora de hablar y relacionarme con la gente es que soy bastante tímido. Eso implica que comenzar una conversación en persona con un desconocido, y a veces con mis amigos si no tengo algo específico que decir, se convierte en una odisea mental.
Las nuevas tecnologías (lease email, redes sociales y demás) se supone que deberían facilitarme mucho más mantener el contacto. A fin de cuentas, me es más sencillo expresarme a través de la red, al poder evitar y ocultar el nerviosismo extremo que me suele atacar. Sin contar con que me puedo permitir el lujo de tomarme mi tiempo para contestar de forma calmada, lo que sirve para reducir aún más dicho nerviosismo.
Sin embargo, me he dado cuenta que la posibilidad de contestar en cualquier momento me lleva al punto de aislarme. Como un ermitaño, me oculto cuando estoy conectado, y no tomo la iniciativa a la hora de tomar contacto con la gente, excusándome en que "ya lo haré mañana, que hoy se me ha hecho tarde". Y al mismo tiempo, prefiero intentar iniciar el contacto en persona antes que a través de internet. Con lo que, sin buscarlo de forma consciente, logro ponerme trabas para mantener el contacto con las amistades, de forma que ya se considera algo lógico suponer que no voy a escribir.
Y ahora que me encuentro fuera de mi hábitat natural, lejos al norte, y que la posibilidad de hablar en persona se ha visto reducida a su mínima expresión (donde hablar por Skype es considerado hablar en persona) sólo queda mantener el contacto por internet. Precisamente a través de ese medio en el que he demostrado ser perfectamente capaz de volverme completamente autista, de evitar todo contacto que no sea el mínimo imprescindible.
Puede que no pueda ser un proyecto de año nuevo, ya que las fechas no lo permiten, pero estableceré que se trate de un proyecto de vida nueva. Por la cuenta que me trae, trataré de no dejar mi contacto con las personas que me importan exclusivamente en manos del blog y las redes sociales (más que nada, porque tal y como las utilizo... mal vamos), sino convertir el email en algo más habitual en mi vida.
Y a ver si empiezo a comprenderme a mi mismo un poco más, que ya me vale.
29 de septiembre de 2010
Ermitaño Cibernético
18 de septiembre de 2010
Tempus Fugit
El tiempo vuela. Es una de las cosas que siempre he sabido, pero que por su naturaleza subjetiva me suele costar darme cuenta de ello, y actuar en consecuencia.
Este verano ha sido, probablemente, cuando más me he percatado de este hecho. A finales de septiembre me iré a Alemania, a la ciudad de Darmstadt, durante un año y medio para hacer una doble titulación dentro del programa Erasmus. Y para poder irme con tranquilidad, he decidido sacrificar mi verano entero y tratar de aprobar las asignaturas pendientes que tenía del primer ciclo.
Y así es como el tiempo pierde, de alguna forma, todo su sentido. Porque uno puede pasarse horas que se hacen eternas estudiando las asignaturas, materias y problemas que quiera. Y sin embargo las semanas se pasarán volando, mucho más rápido de lo que uno querría, de forma que a pesar de esas eternas horas no dará tiempo a estudiar todo lo que uno querría poder estudiar.
Por el contrario, ese día que se dedica al ocio para evitar que el cerebro se conviera en una masa informe y salga por las orejas, las horas pasan a una velocidad que se antoja enorme, mientras que al final del día el balance de lo que se podría haber estudiado en ese rato corresponde al temario que ha ocupado los cuatro días previos.
Debido a los mismos exámenes, me he podido permitir el lujo de ignorar cómo se aproximaba la fatídica fecha en la que abandonaré el país. Ahora de repente ese día se aproxima con pasos agigantados, y tengo la impresión de no tener tiempo para organizar todo lo que tengo que hacer y preparar, y veo que no podré reunirme con todos mis amigos tantas veces como querría.
Viendo los resultados, me pregunto si habrá merecido la pena sacrificar tanto tiempo para dedicarselo a los estudios, o si debería haber aprovechado y haber disfrutado del tiempo con aquella gente que me importa, y que ha llegado a ser parte de mi familia, aún a riesgo de suspender la fatídica MMT2.
Supongo que sólo las revisiones lo dirán...