22 de febrero de 2009

Cansancio y Felicidad

Este ha sido el fin de semana más divertido que he tenido en bastante tiempo. Y también el más agotador que yo recuerde, siendo esto seguramente lo que provoque mis dificultades a la hora de escribir la entrada.

Sobre todo, el fin de semana ha sido variado. Mientras que otras veces los dias sin Escuela se hacen memorables debido a una única cosa, esta vez ha sido una sucesión de grandes momentos. Empezando el viernes con el descubrimiento de dos nuevos jugadores de Go entre mis compañeros (con los cuales me disculpo de antemano por la brasa que les voy a dar con el dichoso jueguecito) y una improvisada clase en el pasillo de clubes, para seguir posteriormente con una reunión con algunos amigos para celebrar mi cumpleaños. Debido a la estupenda fecha en la que cayó (Lunes) ha habido que esperar hasta el final de la semana para poder montar algo. Y aunque mis habilidades para organizarlo demostraron ser bastante pésimas a la hora de calcular cuanta comida le corresponde a cada invitado, yo me lo pasé estupendamente durante toda la noche.

Y hasta ahí podría considerarse ya un fin de semana memorable. Pero aún hubo más. Pues el sábado y el domingo montamos una pequeña LAN Party entre los cuatro habituales a la Euskal Encounter. Cuatro ordenadores en red dedicados única y exclusivamente a jugar y pasárselo bien, rememorando los grándes clásicos de las partidas en red como el Command & Conquer o el Worms.

Y para no aburrir a los lectores con un exceso de datos sobre videojuegos y otras cosas similares, creo que hasta aquí puedo escribir. Y como no quisiera volver a dejar una entrada sin imágenes, aquí os dejo con una de lo hecho durante la última hora de hoy.

Por si no está claro, se supone que es un cerdito... por lo menos mi primer intento.

16 de febrero de 2009

Feliz Aniversario

Con esta entrada se cumple un año del Blog. Un año completo en el que se han escrito 160 entradas, más o menos una cada dos días y medio. Se podría decir que no es un mal resultado, considerando que la idea inicial era escribir una entrada al día, pero hay que decir que dicha estadística no es del todo ajustada... como todas, a decir verdad.
En estos últimos siete meses sólo se han escrito 31 entradas, lo cual claramente indica que mi ritmo de actualización ha disminuido drásticamente desde que empecé el blog.
Y no es por falta de cosas que contar. Si no tuviese en cuenta todo lo que la escuela ofrece como temas para escribir (desde los exámenes hasta las prácticas, pasando por los parciales y las nuevas asignaturas), lo cierto es que este último año ha sido uno de los mejores que recuerdo.

Si, ya se que por mi mala memoria eso no es decir mucho. Pero verdad que suena muy bien?

No creo que pudiera describir ni resumir todo lo que ha pasado a lo largo del año, como otros. No sólo porque no guardo constancia de todas las cosas hechas, ni tan siquiera porque mi cabeza tienda a rellenar con una preciosa bruma blanquecina los huecos que va encontrando, y si no encuentra hueco se encarga de hacerlo sin preocuparse por lo que tira. Es más bien porque no podría hacerle justicia a este año, ni a aquellas personas que me han hecho disfrutar del mismo.

Bueno, poco más me queda por decir. Espero que el blog vuelva a tener mayor número de actualizaciones, con más y mejor contenido, y espero que os siga agradando su lectura. Y ya sabeis, si teneis comentarios o críticas, para eso están los comentarios...

12 de febrero de 2009

Piano Hero

Como ya se ha mencionado en alguna que otra parte, las vacaciones de final de exámenes de las que disponemos los alumnos de Teleco son conocidas por su larga duración y las posibilidades de relajación que ofrecen. Así, para aquellos alumnos que comienzan el segundo semestre de cuarto, la escuela les ofrece la increible e inigualable oferta de 15 horas de asueto desde el final del último examen. Para que puedan disfrutar largo y tendido de la alegría de haber acabado, claro.

En cambio, aquellos alumnos que comienzan el segundo semestre de tercero, entre los cuales me incluyo, disponen de una mezcla única en la escuela. Así, se nos otorga la increible cifra de 38 horas de libertad, sin clases de ningún tipo. Pero para evitar que nos excedamos en nuestras celebraciones y nos veamos incapacitados de asistir a las consabidas clases, los profesores han sido extremadamente amables y han publicado el enunciado del Laboratorio de Sistemas Electrónicos Digitales un par de horas antes de la finalización del último examen.
Para que nos relajemos tranquilamente, sabiendo lo que se nos viene encima.

Porque el título de esta entrada es el mismo que el del susodicho enunciado. Seguramente algún avispado lector ya se haya percatado de una cierta similitud con el videojuego Guitar Hero, y debo decir que no es casualidad. La práctica a realizar en la nueva entrega de La Puta Placa consiste en la programación y diseño de un juego similar al ya mencionado, utilizando el Microcontrolador MCF5272, pero en vez de utilizar una de esas guitarritas tan monas (cuya imagen se puede ver en el enunciado, junto con alguna captura de pantalla del juego) lo que utilizamos es un pequeño teclado matricial.
De los que tienen las alarmas y los teléfonos, vamos.

Y aunque hay que reconocer que la idea puede ser muy atractiva y muy interesante, lo cierto es que uno se da cuenta de que va a sufrir. No sólo para leerse y comprender las 42 páginas de enunciado que te proporcionan, sino para lograr que todo funcione sin demasiados problemas a la vez que se hacen malabares para aprobar el resto de las asignaturas matriculadas.
Esperemos sobrevivir durante un nuevo semestre...

6 de febrero de 2009

El Bergantín VIII

- En ese instante, cuando ya creía que tendría que echar mano de los remos para no perder mi destino de vista, un delfín asomó la cabeza cerca de donde me encontraba. Y ya se que los delfines no hablan, y no pretendo que este lo hiciera. Pero la mirada que me echó fue tan inteligente, que fue como si lo hubiera hecho. Comprendí sin necesidad de las vanas palabras que los hombres gastamos que el delfín quería ayudarme, y que me pedía que echara una soga al agua. Rápidamente busqué por la cubierta, y agarré la soga más resistente que tenía a mano. Con todas mis fuerzas volteé el extremo que tenía entre mis manos, y la lancé en dirección al animal. Y de pronto, como si a esa señal hubieran esperado, otros cinco delfines surgieron de las alborotadas aguas y agarraron con fuerza la cuerda, empezando a tirar.

En ese preciso momento - dijo, haciendo una pausa para mirar a los grumetes más jóvenes - me percaté de que el otro extremo de la soga lanzada no estaba atado al barco. Moviendome entre la espuma que salpicaba la cubierta, agarré la cuerda y la até con todas mis fuerzas al palo central, y justo a tiempo pues en cuanto acabé la soga se tensó, y un fuerte tirón hizo que el barco saltase sobre la siguiente ola. Recuerdo que en ese momento me pregunté como era posible que seis delfines tuvieran tanta fuerza, mas había perdido el equilibrio y me golpeé la cabeza, perdiendo el sentido.

Cuando desperté, el mar estaba en calma. Por un momento me asusté, creyendo que los delfines me habían alejado de mi curso. Pero cuando comprobé mi posición con un poco de calma, observando las estrellas que me rodeaban, me sorprendí al ver que estaba en el mismo punto donde les lancé la cuerda a los delfines. Sólo puedo suponer que tras alejarme de ese extraño caos acuático, me volvieron a llevar al mismo lugar de donde me sacaron. Examiné detenidamente las aguas a mi alrededor, a ver si localizaba a mis salvadores, pero no vi ni rastro de ellos, ni de lo que pudo haber causado esas poderosas olas. Así pues, volví a desplegar mis velas, y retomé mi viaje con rumbo a Birmania.