Cuantas cosas que contar, y cuan poco tiempo para contarlas... A ver por donde empizo.
Lo primero disculparme por no haber escrito nada ayer en el blog. Me fui (como el viernes anterior) al club de Go Nam-Ban, a informarme sobre el torneo y jugar unas partiditas. No sólo me lo pasé muy bien, sino que además aprendí alguna que otra cosilla. Lo único es que después de las partidas, el club al completo (o por lo menos la gran mayoría de los que estaban allí) se fue a cenar a un gallego cercano, y ahí que me fui yo, llegando a casa pasadas las 12 y únicamente deseando echarme a dormir. Que había que madrugar luego...
Y nada. Esta mañana me he despertado tempranito, me he marchado a la Escuela de Teleco, y me he presentado al torneo. Y los nervios me han jugado la peor pasada de mi vida. En la primera partida he abandonado tras 20 minutos de luchar en vano, pues más de la mitad del tablero (casi las tres cuartas partes) eran controladas por mi oponente, una chica con la que jugué el viernes pero que no me destruyó como en el torneo.
Tras esa derrota, mi ánimo se templó un poco, y en la siguiente partida no tuve que retirarme, aunque seguí perdiendo por unos 20 puntos si mal no recuerdo. Considerando que el nivel de mi contrario se suponía menor que el mío, decidí que en la última partida me lo tomaría con más calma.
Y por fin gané una partida. Sudé rios de tinta para ganar la partida, pues mi oponente hizo una serie de jugadas que me pusieron contra la pared (y que me pusieron más nervioso de lo que estaba) pero logré contestarlas de forma correcta. Así que por ahora el balance es de una victoria y dos derrotas. Veremos como se me da mañana.
Por último, y fuera de programa, mencionar que mi ordenador me empieza a mosquear y a estresar de nuevo. Al volver del torneo lo he encendido una primera vez, y resulta que se ha colgado mientras intentaba acceder al blog. Nada respondía, así que he reiniciado. Craso error, pues aparentemente en este ordenador el reinicio no funciona correctamente, y el ordenador se ha quedado colgado en la información que la BIOS muestra por pantalla antes de iniciar Windows. He apagado, he vuelto a encender, y al ver que funcionaba me he ido a cenar. Sin embargo, oh sorpresa oh dolor, oh campos de soledad mustios collados, cuando me he sentado en la silla he descubierto que, de nuevo, nada respondía. Así que he apagado, he comprobado las conexiones de alimentación y las PCI, he vuelto a encender, y por ahora funciona.
Espero que no me vuelva a pasar algo similar a lo que me ocurría con el ordenador anterior, porque en ese caso lo único que me queda por suponer es que el responsable de todos mis errores no es la placa base, como pensé en su momento, sino mi disco duro...
No hay comentarios:
Publicar un comentario