20 de junio de 2008

Sistemas de Transmisión - Conclusión

Bueno, pues un examen más acabado. Y la verdad es que, considerando el caos extremo en el que ha derivado el inicio del exámen (al menos en lo referente a mi persona) creo que me ha salido muy bien. Bueno, bastante bien.

Resulta que en uno de los apartados del exámen se permitía el uso de una hoja manuscrita por las dos caras, en la cual se podía escribir todo lo que uno quisiera. Y yo me enteré de ese detalle la noche anterior, sobre las 22 horas. Lo cual, si todavía tienes que cenar, dificulta mucho el hacerla de forma coherente y útil. Así que tras un desesperado intento de escribir a toda velocidad las fórmulas de importancia, y fracasar en el intento, decidí dejarlo en paz.
Sin embargo ese no fue la única sorpresa que me deparó el examen. Poco antes de empezar (10 minutos de reloj) descubrí para mi sorpresa y terror que no me había llevado la calculadora. Durante unos instantes decidí que alguien o algo quería que suspendiese, y me planteé rendirme ante las circunstancias. Debo agradecerles a mis compañeros y amigos que me convenciesen de buscar una calculadora, y en especial a Elena que fue quien me dijo que en conserjería las prestaban.

Y al final resulta que no me ha salido mal. Considerando las circunstancias, yo lo considero un gran logro.

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