Acercaos, acercaos, mis jóvenes oyentes, pues lo que os voy a contar no es fácil que lo escucheis de nuevo en mucho tiempo. Habeís de saber que vuestro humilde servidor, este simple cuentacuentos, ha decidido por fin comenzar a relatar las aventuras de una particular nao.
Mas no os impacienteis por escuchar este relato, pues todavía debe pasar una dura prueba este pequeño cuento. Pues debeis de saber que una gran entusiasta de los cuentos, aquella que en sus inicios decidió solicitar la particular historia que podreis leer aquí, debe leer de primera mano las palabras que mi mente ha hilado y tejido para formar la historia.
Y únicamente tras su aprobación, después de leido y aceptado por la solicitante, sólamente entonces aparecerán mis humildes e inmerecidas palabras en este lugar, para que vosotros, queridos lectores y oyentes, podais disfrutar de ellas.
Os pido un poco de calma, pues mucho no ha de faltar, y tampoco espereis una obra de gran calidad, pues es este pobre cuentacuentos el que dicha historia ha ideado y transcrito a este medio. Espero que os llegue a agradar, y que disfruteis de ella tanto como yo he disfrutado escribiendola.
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