Puesto que ya ha habido un pequeño avance de la quinta parte para algunos de mis lectores, hoy publico tanto la quinta como la sexta parte del cuento. Ruego que me comenteis los laismos y leismos que haya en el texto, pues ya me han llamado la atención sobre mi tendencia a equivocarme en ese aspecto, interrumpiendo así el disfrute del cuento.
- Veamos, creo que es la primera vez que me preguntan por qué no es normal. La gente que se interesa por el bergantín suele dejar de hacer preguntas después de decirles que es mágico, así que nunca he tenido que explicarlo. Lo que pasa es que este barco no navega con el viento, como hacen los demás, sino que se mueve gracias al viento lunar. No es exactamente un viento, sino más bien una especie de energía, una corriente que aparece cuando la luna está en el cielo. Para poder moverse con el viento lunar, necesita una vela especial, cosida y tratada de forma diferente al resto de velas, y tiene que ser además mucho más ligero que el resto de barcos, llevando siempre poco peso. Así pues, la embarcación no puede moverse si hay más de una persona a bordo, por lo que ha sido construida de forma especial para que un solo hombre pueda controlarla en todo momento.
- ¿Y eso es todo? - preguntó la joven.
Después de haber oído lo del barco mágico había esperado algo distinto, en vez de simplemente lo que se podían considerar modificaciones que cualquiera podía hacer. Por alguna razón se sentía engañada, y eso no le agradaba.
El marinero se puso a tocar una melodía diferente en su flauta, y durante un largo rato eso fue lo único que hizo. Luego dejó la flauta y habló de nuevo.
- No, - contestó el marinero - eso sólo explica porqué un solo hombre puede ir en el barco. Lo que se puede considerar más mágico son las otras cosas que tiene el barco. La vela, por ejemplo, es de un material que no encontrarás en ningún otro sitio, y lo que se le ha hecho para que pueda funcionar con la luz de la luna sin que el viento le afecte es algo que ni siquiera yo conozco. Y como el barco sólo puede avanzar a la luz de la luna, pues sólo entonces recibe el viento lunar, mientras estás navegando con él no se hará de día.
- ¡Eso no puede ser! - exclamó la joven. - Tiene que hacerse de día.
- Y seguramente en tierra firme haya día y noche, pero mientras he estado en el barco no he visto la luz del sol, y navego siempre de noche. Además, nunca he encontrado ninguna tormenta en mis viajes, como si el bergantín esquivase la lluvia y el mal tiempo. Y por último, resulta que el barco sólo puede estar atracado en tierra firme mientras haya luna llena, por lo que solamente puedo quedarme en un sitio durante los dos días y las tres noches que hay luna llena.
Esta vez fue la risa de la joven la que silenció el resto de sonidos, y acalló al marinero. Durante un buen rato estuvo la joven riéndose alegremente, hasta que fue capaz de mantener la compostura como le habían enseñado sus tías, y pudo mirar al marinero de nuevo a los ojos. Éste, tras la sorpresa inicial de verse interrumpido por la risa de quien hasta ahora había escuchado en silencio, había vuelto a coger su flauta y tocaba una serie de notas una y otra vez, cada vez más rápido hasta que fue imposible distinguir las notas individuales. La joven esperó hasta que acabase antes de volver a hablar.
- Ha sido una historia muy interesante, aunque lo que cuentes se parezca más a una historia de las de hechiceros que mencionaste antes. Me lo he pasado muy bien, aunque al final hayas recurrido a la ficción. Sin embargo ahora me tengo que ir a mi casa, pues ya llevo bastante tiempo fuera, y no quiero que me regañen por estar dormida mañana durante mis tareas.
El marinero no contestó. Se limitó a asentir con la cabeza al tiempo que empezaba una nueva melodía, más lenta que la anterior. La joven, sonriendo, se dio la vuelta y emprendió el camino de regreso a su casa. Se sentía relajada, tranquila y alegre, mucho más de lo que recordaba haber estado en años. Era como si la visita hecha al barco la hubiese liberado de unas cadenas que no sabía que llevaba puestas, y ahora se sentía como si fuera capaz de lograr todo lo que se propusiera.
La gente que la conocía se percató del cambio durante el día siguiente. Pocas personas la recordaban tan vivaz desde la muerte de sus padres, y fueron muchos los que la miraron como si no la reconocieran. Incluso sus tías, que normalmente no le hacían un caso excesivo, se dieron cuenta de su anormal alegría, y la estuvieron interrogando durante un rato temiendo que algún joven se hubiera apoderado de su corazón. Mas como no podían imaginar que su queridísima y dócil sobrina se hubiera escapado durante la noche, no pudieron averiguar la razón de su cambio de humor.
2 comentarios:
Jo, tanto crear expectativas ayer acerca del capítulo VI y luego nada :P ¿Como que vuelve a casa? No mientas Dani, seguro que has modificado el texto. Después de la flauta de Bartolo no puede ser que el capítulo seis termine así! :D Además ya oiste ayer lo que reclama el público...
En serio, el texto está, como siempre, muy bien escrito. Y esta vez creo que no hay ningún laismo rechinante, o al menos yo no me he dado cuenta. A ver cuando publicas la siguiente parte! :)
Yo ya avisé que el capítulo VI no era exáctamente como os lo estabais imaginando... Y sí, ya he oido lo que reclama el público, de forma que lo tendré en cuenta para las sucesivas partes. Quien sabe, puede que las ideas que tenía originalmente hayan cambiado después de ayer.
Y ahora que mencionas a Bartolo, empiezo a entender por qué diablos os estabais riendo tanto durante el cuento. XD
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