- En ese instante, cuando ya creía que tendría que echar mano de los remos para no perder mi destino de vista, un delfín asomó la cabeza cerca de donde me encontraba. Y ya se que los delfines no hablan, y no pretendo que este lo hiciera. Pero la mirada que me echó fue tan inteligente, que fue como si lo hubiera hecho. Comprendí sin necesidad de las vanas palabras que los hombres gastamos que el delfín quería ayudarme, y que me pedía que echara una soga al agua. Rápidamente busqué por la cubierta, y agarré la soga más resistente que tenía a mano. Con todas mis fuerzas volteé el extremo que tenía entre mis manos, y la lancé en dirección al animal. Y de pronto, como si a esa señal hubieran esperado, otros cinco delfines surgieron de las alborotadas aguas y agarraron con fuerza la cuerda, empezando a tirar.
En ese preciso momento - dijo, haciendo una pausa para mirar a los grumetes más jóvenes - me percaté de que el otro extremo de la soga lanzada no estaba atado al barco. Moviendome entre la espuma que salpicaba la cubierta, agarré la cuerda y la até con todas mis fuerzas al palo central, y justo a tiempo pues en cuanto acabé la soga se tensó, y un fuerte tirón hizo que el barco saltase sobre la siguiente ola. Recuerdo que en ese momento me pregunté como era posible que seis delfines tuvieran tanta fuerza, mas había perdido el equilibrio y me golpeé la cabeza, perdiendo el sentido.
Cuando desperté, el mar estaba en calma. Por un momento me asusté, creyendo que los delfines me habían alejado de mi curso. Pero cuando comprobé mi posición con un poco de calma, observando las estrellas que me rodeaban, me sorprendí al ver que estaba en el mismo punto donde les lancé la cuerda a los delfines. Sólo puedo suponer que tras alejarme de ese extraño caos acuático, me volvieron a llevar al mismo lugar de donde me sacaron. Examiné detenidamente las aguas a mi alrededor, a ver si localizaba a mis salvadores, pero no vi ni rastro de ellos, ni de lo que pudo haber causado esas poderosas olas. Así pues, volví a desplegar mis velas, y retomé mi viaje con rumbo a Birmania.
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