18 de septiembre de 2010

Tempus Fugit

El tiempo vuela. Es una de las cosas que siempre he sabido, pero que por su naturaleza subjetiva me suele costar darme cuenta de ello, y actuar en consecuencia.

Este verano ha sido, probablemente, cuando más me he percatado de este hecho. A finales de septiembre me iré a Alemania, a la ciudad de Darmstadt, durante un año y medio para hacer una doble titulación dentro del programa Erasmus. Y para poder irme con tranquilidad, he decidido sacrificar mi verano entero y tratar de aprobar las asignaturas pendientes que tenía del primer ciclo.

Y así es como el tiempo pierde, de alguna forma, todo su sentido. Porque uno puede pasarse horas que se hacen eternas estudiando las asignaturas, materias y problemas que quiera. Y sin embargo las semanas se pasarán volando, mucho más rápido de lo que uno querría, de forma que a pesar de esas eternas horas no dará tiempo a estudiar todo lo que uno querría poder estudiar.

Por el contrario, ese día que se dedica al ocio para evitar que el cerebro se conviera en una masa informe y salga por las orejas, las horas pasan a una velocidad que se antoja enorme, mientras que al final del día el balance de lo que se podría haber estudiado en ese rato corresponde al temario que ha ocupado los cuatro días previos.

Debido a los mismos exámenes, me he podido permitir el lujo de ignorar cómo se aproximaba la fatídica fecha en la que abandonaré el país. Ahora de repente ese día se aproxima con pasos agigantados, y tengo la impresión de no tener tiempo para organizar todo lo que tengo que hacer y preparar, y veo que no podré reunirme con todos mis amigos tantas veces como querría.

Viendo los resultados, me pregunto si habrá merecido la pena sacrificar tanto tiempo para dedicarselo a los estudios, o si debería haber aprovechado y haber disfrutado del tiempo con aquella gente que me importa, y que ha llegado a ser parte de mi familia, aún a riesgo de suspender la fatídica MMT2.

Supongo que sólo las revisiones lo dirán...

No hay comentarios:

Publicar un comentario