4 de abril de 2008

Ánimo

Hay días en los que, por alguna razón que no eres capaz de precisar, tu estado de ánimo no es el del resto de días. No me refiero a ese día en el que te sientes deprimido porque ha ocurrido algo, o que estás excesivamente alegre porque esa persona te ha saludado. En esos casos ha habido un hecho determinado que te ha llevado a tener ese sentimiento, ese ánimo.

Sin embargo, hay algunos días en los que no sabes exactamente que pasa. No ha sucedido nada fuera de lo normal, y a decir verdad consideras que ha sido un día completamente rutinario. Pero notas una desazón en la boca del estómago que no te permite hacer nada. Te sientes con ganas de hacer algo, mas al poco de empezar a hacer lo que sea dejas de tener interés en ello, y necesitas hacer otra cosa distinta. Y así todo el rato.
Habrá alguien que, sonriendo para si mismo, piense al leer esto:
Eso son mariposas en el estómago... Que bonito, está enamorado...
Pero mi estado de ánimo no concuerda con nada de eso. Si esa es la impresión que da, lo lamento, puesto que no he sabido expresarme correctamente al tratar de explicar la razón por la que, por enésima vez, tengo que dejar de hacer algo (en este caso escribir) porque en este momento no puedo soportar la idea de continuar.

Tengo que hacer otra cosa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario