28 de julio de 2008

Bueno, ya estoy de vuelta.

Aunque realmente hayamos vuelto el domingo, escribo el lunes por dos razones. La primera es que tenía que cenar un poco antes de ponerme al ordenador, (cosas del metabolismo, ya sabeis como es eso) y la segunda es que prefería relatar los sucesos acontecidos en español.

Porque es obvio que algo ha tenido que suceder, si resulta que no ha habido noticias mias en todo este tiempo.


Si habeis leido el post anterior, no os será muy dificil de adivinar lo que ha ocurrido. Si, es cierto, mi ordenador cascó de nuevo aquel mismo día. A decir verdad no mucho después (recuerdo que se me colgó ya una vez mientras escribía el texto) pero eso no importa.
La consecuencia directa de ese error, y de todos los anteriores, es que tuve que recurrir a lo que yo llamo mi Disco Duro de Emergencias (DDE) que es, a fin de cuentas, un disco duro IDE de tres Gigabytes. Si alguna vez habeis mirado cuanto ocupa la instalación de Windows, sabreís lo que eso significa. En caso contrario os lo explico.

Windows ocupa exáctamente 2,7 Gigabytes.
Windows necesita 200 MBytes libres para funcionar correctamente y sin errores.
Lo cual deja únicamente 150 MBytes (aprox.) para instalar lo que sea... incluyendo drivers y actualizaciones de seguridad de Windows.

Es decir, que en ese disco duro no se puede instalar nada excepto programas que ocupen unos pocos Megas, y que una conexión a internet puede provocar que Windows deje de funcionar por falta de memoria debido a que se Windows se descargó actualizaciones de seguridad.
Un disco duro como ese sólo sirve para una cosa, y es para lo que lo utilizo y lo utilicé.

Rescatar datos.

Es decir, se enchufa un disco con datos de interés en un extremo, se enchufa otro disco duro vacío que funciona correctamente en el otro, y a través del sistema operativo incrustado en esos 3 GB se copian de un lado a otro. Y funciona a la perfección.


En esta Euskal Encounter he logrado refinar el proceso. He incluido en el DDE un pequeño programa de recuperación de datos borrados, corruptos o perdidos (que ocupa menos de 5 MB) y un programa para formatear y particionar discos duros, indispensable para borrar todos los datos recuperados y dejar el disco duro nuevecito.
Con esa preparación, y con la ayuda de un Disco Duro prestado por Medem, he logrado sacar todos los datos de las dos Euskals anteriores y ordenarlos en dos discos duros que fallaban, he logrado recuperar todos los datos de un disco duro roto cuya Master File Table había desaparecido, y he logrado formatear todos mis discos duros en el proceso para que funcionen de ahora en adelante.

Sin embargo no todo es felicidad en este mundo. Pues para que esto fuera posible, hay un detalle que no he mencionado. Y es que mis discos duros, que son todos ellos SATA, han tenido que ser conectados desde una caja externa.
Tras ver lo bien que ha ido todo, y lo mal que me había ido hasta ahora, solo puedo llegar a la conclusión que más temía. Y es que por alguna misteriosa razón mi ordenador falla cuando el Sistema Operativo está en un disco duro SATA, o cuando dicho disco duro se encuentra conectado dentro del ordenador. Así que por ahora tendré que apañarmelas con mi recién estrenada caja externa.


En cuanto al resto de la Euskal, una vez que se solucionaron mis problemas de espacio todo fue sobre ruedas. Relativamente, claro. Aunque pude conectarme a la LAN de la party, y dedicarme al delicado arte de compartir archivos por P2P, no pude conectarme a internet desde mi propio ordenador. Debido a que tanto Internet Explorer como el programa P2P necesitaban guardar en la caché de C datos de la navegación, en breves había menos de 150 MB libres en mi DDE. Y en esa situación, IE se cerraba automaticamente avisándome de errores graves (eso de desea enviar la información a Microsoft?). Así que hasta ahora no he podido conectarme con la tranquilidad y la calma suficientes como para escribir algo coherente y lógico.

Y a decir verdad creo que me ha quedado un poco largo. Así que por hoy voy a detenerme aquí, dejando mi odisea a vuestra disposición, y ya otro día os cuento que tal han sido el resto de los actos de la Euskal Encounter.

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