5 de julio de 2008

Cacho Carne con Alzheimer Juvenil

Estoy ligeramente molesto conmigo mismo. Mientras escribía la entrada anterior del blog, se me ocurrieron otros dos temas que podía utilizar para futuros comentarios. "No te preocupes. Mañana ya utilizas esos temas para poner una nueva entrada." fue lo que pensé durante esos instantes, así que proseguí tranquilamente con la susodicha entrada.
Iluso de mi.
No solo la entrada anterior no me gusta demasiado, pues tengo la impresión al releerla que se trata de una sucesión de palabras sin contenido alguno, que no dan nada al lector que se tome el tiempo de mirarlas, sino que además me he olvidado por completo de aquellos dos tópicos sobre los que quería hablar en el blog.
Mi memoria me vuelve a jugar una mala pasada.

Para aquellos que se lo pregunten, el título no es de cosecha propia. Me he tomado la libertad de copiar literalmente una de las frases que mi profesora de Area Social del colegio nos decía para mantener nuestra atención. Sin embargo, se puede aplicar con bastante precisión al tema del presente texto, de ahí que la encontreis en el título mismo.

Y en una nota totalmente aparte, estoy feliz. Ayer por la noche escribí más de 1000 palabras del cuento de corrido. A veces resulta que si me encuentro inspirado, y compenso los retrasos de otros días.

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