A pesar de llevar un elevado número de posts escritos, hay cosas de mi blog que sigo desconociendo, y que voy descubriendo poco a poco. La más reciente tiene que ver con las páginas dedicadas exclusivamente a un único post.
Como habeis podido comprobar, cada entrada tiene un título, el cual yo pongo mientras escribo. Dicho título es el que se utiliza a la hora de crear el nombre de la página web que se utiliza para mostrar un único post junto con sus comentarios, algo de la forma descubriendo-el-blog.html.
Quítale los acentos y los símbolos raros, sustituye los espacios por guiones y ya tienes el nombre de la página.
Ahora bien, resulta que si posteriormente se modifica el título del post, no se cambian los enlaces. De esa forma, resulta que el título original (incluyendo los errores que tuviera) seguirá a disposición de los lectores que decidan acceder a la entrada propia de ese texto en particular. Como pequeño ejemplo, vease este mismo post.
Y sí, reconozco que este artículo tiene poca enjundia, y da la impresión que no me pasa nada. Pero de las dos grandes cosas que me han sucedido hoy, una es la desesperante rotura de un elemento comprado hace sólo 4 días (y por negativa no me parecía adecuada incluirla) mientras que la otra requiere de una cierta discrección hasta concretar. Así que os quedais con esto.
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