19 de septiembre de 2008

De vuelta a las andadas

Por fin se acabaron los exámenes, y vuelvo a disponer de un rato para dedicarselo a el blog todos los días! Así que nada, como ya prometí en su momento, hoy hay dos entradas: La primera es un nuevo fragmento del cuento (que deberíais encontrar justo después de esta entrada, pues se publicó justo antes) y la segunda es esta que estás leyendo, en la cual voy a desvariar a gusto sobre absolutamente todo lo que se me ocurra.

Como por ejemplo sobre La Noche En Blanco. A pesar de ser durante los exámenes, logré organizarme de forma más o menos decente para poder asistir a dicho evento. Junto con Adri, Lorena, y su hermana Esme, estuvimos paseando a lo largo de la ciudad en busca de los interesantes eventos que se anunciaban.
Aunque nos lo pasamos muy bien, yo por lo menos, debo reconocer que no salió como lo teníamos planeado. Primero llegamos a la Bolsa, en la cual se suponía que había visitas guiadas hasta la una de la madrugada. Sin embargo, resultó que para poder tomar parte en dichas visitas había que haber obtenido una entrada... que se repartía / entregaba de forma anticipada. Así que a las once de la noche ya estaban todas las plazas ocupadas.
Luego seguimos andando, intentando encontrar cosas que ver que no tuvieran demasiada cola, hasta que llegamos a la FNAC de Callao, donde se suponía que había una exposición de un artista de comics hasta las dos de la madrugada. Nuevo 'sin embargo', pues nos encontramos que la FNAC estaba cerrada a cal y canto a las 12:30 de la madrugada. Así que tampoco pudimos entrar a ver la exposición.
A pesar de estos fracasos, hay que decir que logramos entrar a ver una muestra que transformaba los dibujos hechos en una pantalla táctil en sonido (y que a decir verdad logramos conseguir un sonido chirriante y molesto que no estaba cuando entramos), y que pudimos ver la muestra "Máximo Silencio" al completo, con todas las bombillas de colores encendidas y haciendo un ciclo completo.

El "mar" de bombillas realmente quitaba el aliento

Puesto que ya lo he mencionado antes, supongo que también debería de desvariar sobre los exámenes. No es precisamente un tema que me agrade, pero que se le va a hacer. De todas formas, tranquilidad. No pretendo hacer un resumen detallado de cada exámen individual, sino una muestra rápida y concisa de los resultados. Así pues, puedo decir que de los seis exámenes de los que me matriculé, a uno de ellos no me presenté, Campos 1 por si interesa; dos de ellos estoy convencido sin lugar a dudas de que están suspensos, aunque no hayan salido aún las notas; uno de ellos ya está aprobado, por fin, con un 5.2; y los dos restantes estoy bastante seguro de haberlos aprobado, aunque no hayan salido las notas. Ahora sólo queda esperar que los profesores compartan mi visión en las dos notas que espero aprobar, y que disfruten de un buen porro en el momento en que corrijan los dos que considero suspensos.

Aquí debería ir una foto relacionada con los exámenes, pero como no tengo
ninguna, ya pondré algo que no tenga relación alguna pero sea curioso y / o llamativo.


Después de mencionar estos dos aspectos, creo que sólo queda mencionar la vuelta a la rutina de Teleco, junto con mis desvaríos y locuras de inicio de curso. No es algo demasiado interesante (y la verdad es que me quedo sin tema para escribir algo mañana) pero es que, habiendo escrito el último exámen el día 17, y empezar el curso el día 18, creo que tocaba comentarlo.
Si, habeís leido bien. Ayer empecé el curso después de disfrutar de unas... cojo diez y me llevo cuatro... doce horas exáctas de vacaciones post-exámenes. Que no estaría mal, si los desvaríos ya mencionados no hubieran causado los siguientes crímenes contra la lógica común:
  1. Acudir a la universidad a las 08:00 am para saludar a los compañeros, cuando en realidad yo empiezo las clases a las 09:00 am, lo cual implica perder una hora entera de sueño.
  2. Asistir a dos (2) horas lectivas de asignaturas en las cuales no estoy matriculado, y a las cuales ni siquiera podré volver a asistir durante el resto del curso, pues ir a una hora de 4 no suele ser bueno para la salud mental del individuo.
  3. Darme un paseo de 2 horas hasta Gran Vía (ida, vuelta y espera incluidos) para entregar las peticiones de beca de dos amistades... por voluntad propia y sin sufrir amenazas de ningún tipo. Y sin que yo tuviera que ir a entregar la mía, claro, puesto que yo directamente no soy candidato a esa beca.

Bueno, creo que llegado este punto debería de dejar de escribir un poco. Al fin y al cabo, prometí dos entradas, una de ellas un nuevo fragmento del cuento y la otra un texto largo para entreteneros. Y creo que he cumplido, de alguna forma más o menos adecuada, esas promesas.
Además, como siga escribiendo, me voy a quedar sin temas de los que escribir en los próximos días...

Además, como escriba demasiado, luego el editor de textos falla y no puedo añadir las fotos...

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