Segundo viaje del verano, tan sólo tres días después de haber vuelto de la Euskal. Un viaje que realmente quería que saliese bien, y que me sorprendió muy gratamente.
Empecemos.
Empecemos.
Todo comenzó tratando de organizar un segundo viaje a la playa con los amigos de Teleco. El verano anterior habíamos logrado pasar unos pocos días (y que realmente se hicieron muy cortos) en Benidorm, pero considerando que este año disponía de un precioso pisito en segunda línea de playa (según la definición de "Primera Línea de Playa" utilizada por todas las inmobiliarias del país) me pareció que sería una posibilidad estupenda para pasar una semanita olvidandonos de los exámenes, estudios, y demás torturas que nos iban a esperar a la vuelta.
Así que allí nos dirigimos, cuatro en la primera tanda del coche y dos más en tren al día siguiente, desde su retiro alicatino, hasta la punta de la nariz de España. Para pasar siete días de asueto en buena compañía.
Los dos primeros días los pasamos acomodándonos en la casa. Llegar, hacer la compra básica, reirnos un rato, ir a recoger a F&O a la estación de trenes de Gata de Gorgos, distribuirnos por las camas de la casa. Un plan sencillo, que no debería presentar demasiadas complicaciones.
Excepto que nunca se puede creer que algo no será complicado. Porque si algo va a ser muy sencillo, el mundo suele darte un pequeño toque de atención para que recuerdes quien es el que manda. Que el supermercado esté cerrado, que el coche no arranque, que el tren venga con retraso... esas habrían sido las formas típicas de dar el aviso.
Que tan sólo 12 horas después de haber llegado a la casa se queme el transformador eléctrico de nuestro piso, y sólo de nuestro piso, dejándonos sin luz pero sin que salten los plomos... eso no me parece tan habitual.
Excepto que nunca se puede creer que algo no será complicado. Porque si algo va a ser muy sencillo, el mundo suele darte un pequeño toque de atención para que recuerdes quien es el que manda. Que el supermercado esté cerrado, que el coche no arranque, que el tren venga con retraso... esas habrían sido las formas típicas de dar el aviso.
Que tan sólo 12 horas después de haber llegado a la casa se queme el transformador eléctrico de nuestro piso, y sólo de nuestro piso, dejándonos sin luz pero sin que salten los plomos... eso no me parece tan habitual.
(Continuará...)
3 comentarios:
¡Qué vistas!, !Qué bonito!
Ojalá podamos repetir alguna otra vez...
Seguro que se repite otra vez!
Por lo menos, espero que como muy tarde el verano que viene todos volvamos a tener tiempo para repetir el viaje, si os apetece...
:)
La verdad es que es un sitio precioso: muchísimas gracias por invitarnos a tu casa! :)
Publicar un comentario