Por supuesto, llegar aquí no iba a ser precisamente algo sencillo tan sencillo como me imaginaba. Como no podía ser de otra manera, el vuelo que tenía que coger para ir hasta Frankfurt tuvo los temidos "problemas técnicos", de forma que lo que iba a ser un corto vuelo se convirtió en una eterna espera en el aeropuerto de Barajas, mientras la compañía intentaba conseguir un nuevo avión que pudiera volar. Al final, tras más de cinco horas sin saber si el vuelo se cancelaba o no, tuvimos suerte y pude llegar a Darmstadt ese mismo día.
Había aprovechado para venir a Darmstadt unos días antes de mi llegada oficial. Eso me permitió, por un lado, ir conociendo la ciudad y la universidad donde iba a pasar los próximos meses, y por el otro irme haciendo la idea del papeleo que me iba a tocar hacer en breves. Porque obviamente, mi llegada a Darmstadt no significó que se hubiese acabado el papeleo, sino todo lo contrario. Mientras que en Madrid para hacer el papeleo había tenido plazos relativamente amplios, aquí todo tenía que hacerse en extremadamente poco tiempo.
Contrato de alquiler, contrato de internet, registro en la universidad, pedir la tarjeta de cafetería, registrarme en el ayuntamiento como habitante de la ciudad, abrir una cuenta bancaria, decidir que asignaturas quiero estudiar este primer semestre (y a ser posible, decidir también las del segundo semestre), familiarizarme con el sistema de automatrícula que (para mi absoluto gozo y disfrute) se implementaba por vez primera este semestre y simplemente no toleraba la cantidad de conexiones exigidas (eso si, lamento decir que el sistema de automatrícula de Teleco de la UPM sigue a la cabeza en el ranking de "Razones por las que buscar a alguien para matarlo"), enviar a Madrid la confirmación de que me he matriculado en la universidad en vez de fugarme con la beca...
Colección de papeles acumulados los primeros días.En el mapa, en rojo está mi residencia, y en azul donde tengo las clases.
Obviamente los primeros días estuve más que ocupado con las tareas que tenía. Por suerte podíamos quitar las clases de entre dichas obligaciones, ya que aquí no comienzan hasta el día 18 de Octubre. También estuve ocupado con otros asuntos más divertidos, como las excursiones para Erasmsus. Porque efectivamente, resulta que para dar la bienvenida a los novatillos extranjeros que acaban de llegar y no conocen a nadie, se organizan una serie de viajes y escapadas para que la gente entable relación.
Así, primero tuvimos una visita a la ciudad de Frankfurt. Un paseo a pie por la ciudad, viendo algunas de las zonas más emblemáticas que ofrece, como el centro financiero con sus enormes rascacielos, el casco antiguo reconstruido en su mayor parte, la catedral, la estación...
Después del paseo, nos montaron en un tranvía diseñado para darse a la bebida. Puesto que la ciudad es famosa por su vino de manzana, o Ebbelwei en el dialecto local, para los turistas y grupos de Erasmus existe la posibilidad de montarse en un tranvía con el que se recorre la ciudad, mientras que se aprovecha para degustar la bebida local. Si además se tiene un poco de suerte y uno de los organizadores tiene la presencia como para traer música y evitar el tradicional hilo musical, lo que se obtiene es una fiesta sobre railes.
Después de la visita a Frankfurt, de vuelta a Darmstadt para seguir con el papeleo. Pero ya no faltaba casi nada para las dos excursiones de fin de semana completo que tenían organizadas.




1 comentario:
uhmmm
yo quiero saber mas cositas!
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