O al menos eso pretendo. Principalmente, quiero retomar la buena costumbre de dedicar un rato a escribir, para no perder la capacidad de redactar, de idear, de imaginar. Y de mantener este blog con vida, a pesar de sus épocas comatosas.
Irónicamente, ese fue uno de mis propósitos de año nuevo. El intentar dedicarle un rato a la semana a aquellos hobbies que me exigen un cierto esfuerzo creativo, como puede ser el dibujar o escribir en el blog, en lugar de dedicar mi tiempo libre a otras tareas como ver series o leer comics. Puesto que dichas cosas no me conllevan ningún esfuerzo, son una manera extremadamente cómoda de pasar el tiempo, de divertirse. Y debido a ello, cuando me encuentro cansado tras los estudios, sólo con ganas de relajarme y olvidarme de todo durante un rato, suelo recurrir a ellas, en lugar de aprovechar minimamente el tiempo y dibujar o escribir.
Añádase a ello que este mes de febrero he tenido exámenes, presentaciones y entregas por doquier, y se obtiene la razón de la ausencia de contenido en el blog. No necesariamente un exceso de trabajo, sino un agotamiento mental que me hacía desear el dulce olvido que puede proporcionar un capítulo de una serie: me río, me emociono, disfruto, y al cabo de 45 minutos se ha acabado y no he tenido que hacer absoultamente nada.
Puesto que estos días tengo un respiro en los estudios y demás sufrimientos asociados con la universidad, aprovecharé para poner un poco al día el blog, escribiendo aquellos textos que tengo pendientes y que debería haber escrito hace ya bastante tiempo. Y espero lograr así un poco de inspiración para que en el futuro logre mantener un mínimo ritmo de actualización.
4 de marzo de 2011
Retomando las buenas costumbres
29 de noviembre de 2010
Darmstadt nevado (I)
Interrumpimos la programación habitual para ofrecerles unas pocas imágenes de como ha amanecido hoy la ciudad donde me encuentro actualmente estudiando.
Ya pondré alguna más cuando tenga un rato, y también acabaré el conjunto de entradas anterior (que sigue incompleto). Pero por el momento, disfrutad.
Los árboles completamente nevados de camino al campus de Lichtwiese.Siempre me llama la atención el curioso aspecto de las ramas cubiertas de nieve.
25 de noviembre de 2010
Mes y Medio en Darmstadt (y III)
El primer fin de semana tras la visita a Frankfurt, la oficina internacional organizó un viaje al Rin para todos aquellos estudiantes que habíamos venido de Erasmus, que duraría todo el fin de semana. Así, el sábado por la mañana nos reunimos en la estación de Darmstadt, para coger un par de trenes regionales hasta Rüdesheim.
Rüdesheim es un pueblecito pequeño a la orilla del Rin, que representa el arquetipo de pueblecito alemán. Casas antiguas, con las vigas marrones que quedan a la vista, decoradas de formas sorprendentes para que cualquiera que pasee por la calle se pueda maravillar con ellas; múltiples pequeños restaurantes, con las puertas abiertas, en los cuales uno se puede sentar un momento a tomar una cerveza o una salchicha con patatas; y callecitas pequeñas que dan todas al río.
Después de dejarnos un rato para que nos pasearamos por el pueblo, comenzamos el ascenso al monte, donde hay un enorme monumento en recuerdo de la unificación de Alemania en 1871. Aunque la estatua es, sin duda, impresionante, lo más llamativo para mi fueron las vistas que se podían disfrutar desde el mismo.
Después del Niederwalddenkmal continuamos andando hasta el albergue donde pasaríamos la noche. Con unas vistas casi idénticas a las del monumento, es sin duda un lugar estupendo donde pasar la noche. Sobre todo si la organización de la excursion ha llevado más de 100 botellas de vino para organizar una pequeña cata, y después hay preparada una discoteca en el sótano del albergue. Tras unas buenas risas, y conocer a un buen grupo de gente, acabé retirándome a dormir bastante temprano (las 2 de la madrugada) en previsión del madrugón que tocaría al día siguiente.
Y efectivamente, sobre las 7 de la mañana ya nos estaban despertando, pues había que desayunar, limpiar las habitaciones, y bajar al pueblo de nuevo para coger un barco que nos llevaría al siguiente destino. Por supuesto, el barco no era únicamente el medio de transporte elegido, sino que al mismo tiempo nos permitía ver los múltiples castillos que pueblan las orillas del rio. Había hasta una torre en el centro del río, que antiguamente servía para cobrar peaje a aquellos barcos que deseaban navegar por este tramo del Rin.
Finalmente llegamos a nuestro destino: la Roca de Lorelei. Cuenta la leyenda que en esta parte del río habitaba una sirena, que con sus cantos lograba distraer a los marineros para que se estrellasen en el brusco recodo que hace en este punto. Al final, desconozco si en algún momento pudo haber algo similar a una sirena que hubiera podido inspirar las canciones, pero lo cierto es que el lugar se ha convertido en un lugar turístico que merece la pena.
Aunque hay que subir una larga y tediosa escalera para llegar hasta la cima de la roca, las vistas merecen la pena nuevamente. Y por suerte para nosotros, justo tras acabar la escalada nos esperaba la comida, con lo que pudimos sentarnos tranquilamente, y comer y charlar hasta que recuperamos el aliento. Después, y tras una corta pero deliciosa siesta tumbados en la hierba, comenzamos la bajada, para dirigirnos finalmente a la estación y volver a Darmstadt.
21 de noviembre de 2010
Mes y Medio en Darmstadt (II)
Por supuesto, llegar aquí no iba a ser precisamente algo sencillo tan sencillo como me imaginaba. Como no podía ser de otra manera, el vuelo que tenía que coger para ir hasta Frankfurt tuvo los temidos "problemas técnicos", de forma que lo que iba a ser un corto vuelo se convirtió en una eterna espera en el aeropuerto de Barajas, mientras la compañía intentaba conseguir un nuevo avión que pudiera volar. Al final, tras más de cinco horas sin saber si el vuelo se cancelaba o no, tuvimos suerte y pude llegar a Darmstadt ese mismo día.
Había aprovechado para venir a Darmstadt unos días antes de mi llegada oficial. Eso me permitió, por un lado, ir conociendo la ciudad y la universidad donde iba a pasar los próximos meses, y por el otro irme haciendo la idea del papeleo que me iba a tocar hacer en breves. Porque obviamente, mi llegada a Darmstadt no significó que se hubiese acabado el papeleo, sino todo lo contrario. Mientras que en Madrid para hacer el papeleo había tenido plazos relativamente amplios, aquí todo tenía que hacerse en extremadamente poco tiempo.
Contrato de alquiler, contrato de internet, registro en la universidad, pedir la tarjeta de cafetería, registrarme en el ayuntamiento como habitante de la ciudad, abrir una cuenta bancaria, decidir que asignaturas quiero estudiar este primer semestre (y a ser posible, decidir también las del segundo semestre), familiarizarme con el sistema de automatrícula que (para mi absoluto gozo y disfrute) se implementaba por vez primera este semestre y simplemente no toleraba la cantidad de conexiones exigidas (eso si, lamento decir que el sistema de automatrícula de Teleco de la UPM sigue a la cabeza en el ranking de "Razones por las que buscar a alguien para matarlo"), enviar a Madrid la confirmación de que me he matriculado en la universidad en vez de fugarme con la beca...
Colección de papeles acumulados los primeros días.En el mapa, en rojo está mi residencia, y en azul donde tengo las clases.
Obviamente los primeros días estuve más que ocupado con las tareas que tenía. Por suerte podíamos quitar las clases de entre dichas obligaciones, ya que aquí no comienzan hasta el día 18 de Octubre. También estuve ocupado con otros asuntos más divertidos, como las excursiones para Erasmsus. Porque efectivamente, resulta que para dar la bienvenida a los novatillos extranjeros que acaban de llegar y no conocen a nadie, se organizan una serie de viajes y escapadas para que la gente entable relación.
Así, primero tuvimos una visita a la ciudad de Frankfurt. Un paseo a pie por la ciudad, viendo algunas de las zonas más emblemáticas que ofrece, como el centro financiero con sus enormes rascacielos, el casco antiguo reconstruido en su mayor parte, la catedral, la estación...
Después del paseo, nos montaron en un tranvía diseñado para darse a la bebida. Puesto que la ciudad es famosa por su vino de manzana, o Ebbelwei en el dialecto local, para los turistas y grupos de Erasmus existe la posibilidad de montarse en un tranvía con el que se recorre la ciudad, mientras que se aprovecha para degustar la bebida local. Si además se tiene un poco de suerte y uno de los organizadores tiene la presencia como para traer música y evitar el tradicional hilo musical, lo que se obtiene es una fiesta sobre railes.
Después de la visita a Frankfurt, de vuelta a Darmstadt para seguir con el papeleo. Pero ya no faltaba casi nada para las dos excursiones de fin de semana completo que tenían organizadas.
16 de noviembre de 2010
Mes y Medio en Darmstadt (I)
Ya han pasado aproximadamente 46 días desde que aterricé en Darmstadt, y creo que sólo ahora empiezo a hacerme a la idea de pasar al menos otros 16 meses en esta ciudad. Quizás sea por eso que he ido posponiendo escribir la entrada correspondiente al tiempo que llevo en Darmstadt, como una discreta y ligera rebelión contra mi decisión de estudiar aquí el último curso de la carrera.
Pero vayamos por partes.
Todo comenzó hace mucho tiempo, demasiado tiempo para recordar los detalles. Desde que empecé la carrera sabía que quería irme de Erasmus, que era una oportunidad que no debería desaprovechar. Pero como tantas otras cosas, el proyecto de informarme para saber lo que tendría que hacer se fue posponiendo. Hasta que varios amigos decidieron que ellos se iban a hacer el último curso fuera, para obtener la Doble Titulación. Hasta aquel momento no soy consciente de haber oido hablar sobre esa posibilidad, pero recuerdo que cuando me enteré que la posibilidad existía, decidí que era la mejor opción que podía elegir para mi Erasmus. Cierto, era más tiempo del que inicialmente pensaba que duraría mi Erasmus (un mínimo de año y medio, precisamente), pero pensaba que las oportunidades que daba bien merecían ese tiempo extra.
Claro que en mi caso el principal inconveniente no era precisamente que el tiempo que fuese a estar fuera me pudiese echar para atrás, sino mi temor a que mi expediente académico no me permitiese cumplir los objetivos. Reconozcámoslo, no soy precisamente un estudiante modelo, y la principal condición para realizar la doble titulación era tener el primer ciclo completo aprobado. A pesar de ello, decidí que tenía que intentarlo, así que empecé a rellenar las solicitudes, formularios, y a hacer un montón de papeleo que creí no llegaría a terminar nunca. Entre todo ello, estaba la decisión más importante de todas... A donde diablos me quiero ir?
El aspecto clave de la decisión era muy sencillo: tenía que dominar el idioma. Por mucho que en varios paises las clases fueran siempre en inglés, no me apetecía tener que depender en el día a día de que el dependiente de turno hubiese prestado atención en el colegio. Así que los paises de destino se reducían a sólo tres: Inglaterra, Estados Unidos, y Alemania. El siguiente punto, que existiese un acuerdo de Doble Titulación, pues resulta que no se puede hacer así como así, me obligaba a elegir ya entre tres ciudades: Chicago, Darmstadt, o Stuttgart. Puesto que la asignación se hace de mejor expediente a peor (y recordemos que el mío no es precisamente sobresaliente), habría que olvidarse de Chicago, pues lo codiciaba mucha gente. Y entre Stuttgart o Darmstadt... ganaba sin duda alguna Darmstadt, pues tiene una universidad de renombre en el campo de la ingeniería, era medio año menos de estancia obligatoria que Stuttgart, y principalmente podía aprovechar la inestimable experiencia y compañía de mi amigo Adrovsky, que también había elegido dicha ciudad para hacer su Erasmus el año anterior.
Para mi sorpresa, me otorgaron la plaza, así que de repente todo dejó de ser una simple posibilidad para convertirse en una certeza inevitable. Y casi sin darme cuenta, el tiempo pasó, se acabó el verano, y me encontré haciendo la maleta para irme a estudiar al extranjero. Y así llegamos a Darmstadt... pero eso, para tocar un poco las narices, lo dejo para la próxima entrada.
29 de septiembre de 2010
Ermitaño Cibernético
A veces no me entiendo a mi mismo.
Una de mis mayores dificultades a la hora de hablar y relacionarme con la gente es que soy bastante tímido. Eso implica que comenzar una conversación en persona con un desconocido, y a veces con mis amigos si no tengo algo específico que decir, se convierte en una odisea mental.
Las nuevas tecnologías (lease email, redes sociales y demás) se supone que deberían facilitarme mucho más mantener el contacto. A fin de cuentas, me es más sencillo expresarme a través de la red, al poder evitar y ocultar el nerviosismo extremo que me suele atacar. Sin contar con que me puedo permitir el lujo de tomarme mi tiempo para contestar de forma calmada, lo que sirve para reducir aún más dicho nerviosismo.
Sin embargo, me he dado cuenta que la posibilidad de contestar en cualquier momento me lleva al punto de aislarme. Como un ermitaño, me oculto cuando estoy conectado, y no tomo la iniciativa a la hora de tomar contacto con la gente, excusándome en que "ya lo haré mañana, que hoy se me ha hecho tarde". Y al mismo tiempo, prefiero intentar iniciar el contacto en persona antes que a través de internet. Con lo que, sin buscarlo de forma consciente, logro ponerme trabas para mantener el contacto con las amistades, de forma que ya se considera algo lógico suponer que no voy a escribir.
Y ahora que me encuentro fuera de mi hábitat natural, lejos al norte, y que la posibilidad de hablar en persona se ha visto reducida a su mínima expresión (donde hablar por Skype es considerado hablar en persona) sólo queda mantener el contacto por internet. Precisamente a través de ese medio en el que he demostrado ser perfectamente capaz de volverme completamente autista, de evitar todo contacto que no sea el mínimo imprescindible.
Puede que no pueda ser un proyecto de año nuevo, ya que las fechas no lo permiten, pero estableceré que se trate de un proyecto de vida nueva. Por la cuenta que me trae, trataré de no dejar mi contacto con las personas que me importan exclusivamente en manos del blog y las redes sociales (más que nada, porque tal y como las utilizo... mal vamos), sino convertir el email en algo más habitual en mi vida.
Y a ver si empiezo a comprenderme a mi mismo un poco más, que ya me vale.
18 de septiembre de 2010
Tempus Fugit
El tiempo vuela. Es una de las cosas que siempre he sabido, pero que por su naturaleza subjetiva me suele costar darme cuenta de ello, y actuar en consecuencia.
Este verano ha sido, probablemente, cuando más me he percatado de este hecho. A finales de septiembre me iré a Alemania, a la ciudad de Darmstadt, durante un año y medio para hacer una doble titulación dentro del programa Erasmus. Y para poder irme con tranquilidad, he decidido sacrificar mi verano entero y tratar de aprobar las asignaturas pendientes que tenía del primer ciclo.
Y así es como el tiempo pierde, de alguna forma, todo su sentido. Porque uno puede pasarse horas que se hacen eternas estudiando las asignaturas, materias y problemas que quiera. Y sin embargo las semanas se pasarán volando, mucho más rápido de lo que uno querría, de forma que a pesar de esas eternas horas no dará tiempo a estudiar todo lo que uno querría poder estudiar.
Por el contrario, ese día que se dedica al ocio para evitar que el cerebro se conviera en una masa informe y salga por las orejas, las horas pasan a una velocidad que se antoja enorme, mientras que al final del día el balance de lo que se podría haber estudiado en ese rato corresponde al temario que ha ocupado los cuatro días previos.
Debido a los mismos exámenes, me he podido permitir el lujo de ignorar cómo se aproximaba la fatídica fecha en la que abandonaré el país. Ahora de repente ese día se aproxima con pasos agigantados, y tengo la impresión de no tener tiempo para organizar todo lo que tengo que hacer y preparar, y veo que no podré reunirme con todos mis amigos tantas veces como querría.
Viendo los resultados, me pregunto si habrá merecido la pena sacrificar tanto tiempo para dedicarselo a los estudios, o si debería haber aprovechado y haber disfrutado del tiempo con aquella gente que me importa, y que ha llegado a ser parte de mi familia, aún a riesgo de suspender la fatídica MMT2.
Supongo que sólo las revisiones lo dirán...
1 de julio de 2010
Luces, Cámara, Acción... y DVD's
No hace mucho fue la Muestra de la clase de interpretación de mi hermano. Puesto que había acabado los exámenes, y el año pasado me la había perdido y me arrepentí, no dudé en ir. No sólo eso, sino que además me ofrecí a grabar en video las actuaciones, para que quedase constancia de las mismas.
En aquel momento no sabía donde me metía.
Y no es que me arrepienta de haber ido, ni de haberme ofrecido para grabar. Todo lo contrario, me lo pasé estupendamente durante los tres días que duró la muestra, y me divertí mucho con todos los que participaron. Además, pude ver de primera mano el esfuerzo que se hace para lograr que todo salga bien, y disfruté de los comentarios de los propios actores sobre las obras y aquellos detalles que el público en general no suele notar. Pero debo decir que el calor durante las obras fue, en muchos casos, inhumano. Sé que en algunas escenas había botellas escondidas para que los actores pudieran beber si lo necesitaban, y sin duda alguna lo que más se echó de menos fue el aire acondicionado.
Sin embargo, lo que menos me esperaba era que acabaría viendo las obras unas siete veces. El primer día como espectador, y los dos siguientes como cámara, los tenía claros. Primero ver la obra tranquilamente, disfrutando, y así cuando realmente me ponga a grabar tendré bastante buena idea de cómo se mueven los actores, y donde debo enfocar.
Eso si, puesto que no tengo medios para capturar el video de la cámara directamente al ordenador, he tenido que recurrir al aparato de DVD que tenemos en casa. De esta forma, puedo poner la cámara a reproducir el video, y el DVD a grabar lo que recibe por su entrada de video, para luego pasar el contenido del disco duro del mismo a los DVDs propiamente dichos.
No es perfecto, ya que la calidad resultante probablemente no sea adecuada para editar el video, pero los medios de los que disponía no daban para mucho más. Eso si, cada uno de esos pasos requiere vigilar el aparato de DVD, ya que si algún tecnopléjico toca el botón inapropiado durante el proceso, hay que empezar de nuevo. Así que he acabado viendo la muestra dos veces más, y todavía me quedan otras dos para pasar lo que grabé al tercer día.
Y aún así, sigo disfrutando con cada actuación. Los monólogos de Ricardo II, Yago, Shylock o Aarón; el trabajo coral en "A solas con Marilyn" (en particular las Perversiones 3); los apartes de "Kvetch" y el final de "Descalzos por el parque"; el absoluto desmadre que es "El combate de Ópalos y Tasia"... Sigo riéndome y emocionándome a pesar de saber exactamente lo que pasa en cada momento.
Espero que, a pesar de estar en Alemania el curso que viene, pueda hacer un viaje rápido a Madrid cuando toque la muestra del año que viene. Porque no quisiera perdermela de ninguna manera.
22 de junio de 2010
Retorno desde el más allá
A pesar de lo que muchos (por no decir todos) deban pensar, este blog no está muerto. Reconozco que lleva comatoso desde hace ya demasiado, pero como soy bastante cerril en mi forma de enfrentarme a los problemas, insisto y persisto en escribir por aquí de vez en cuando.
Muy de vez en cuando, de acuerdo.
Excusas? Ninguna, principalmente porque sé que no os importan, ni os interesan. Así que no tiene sentido tratar un tema del que nadie quiere saber nada, por lo que dejemos en el olvido estos cuatro meses en blanco, y pasemos a otros temas.
Aunque lo cierto es que tampoco pretendo regresar aquí con una larga parrafada de texto. Y aprovechando que la última entrada trataba sobre dibujos, me mantendré en dicho tema, presentando un trabajo en el cual llevo trabajando desde hace más de un año.
Cuando colgué aquí el dibujo geométrico que uso como Avatar, se me ocurrió ampliarlo con un anillo externo, pensando en ir complicandolo progresivamente. De forma parecida al otro dibujo, empecé realizando varios bocetos del motivo que pensaba repetir luego en el anillo, modificándolo hasta lograr una plantilla con la que trabajar.
Una vez satisfecho con el resultado, sólo quedó realizar el dibujo completo, primero a lápiz, luego a bolígrafo (eliminando los trazos a lápiz) para finalmente rellenarlo y darle el color definitivo.
Y ya está. Luego un ratito corto con el ordenador para quitar las manchas propias del papel, y combinarlo con el antiguo dibujo para obtener el resultado final.
Aunque este dibujo me ha llevado más de un año, no ha sido un trabajo constante. Como este blog, ha estado parado durante mucho tiempo, principalmente debido a que perdí la hoja con el dibujo a medias en un montón de apuntes, y no lo terminé hasta que estudiando volví a encontrarla.
Por el contrario, otros dibujos no tienen una historia tan interesante detrás. Este otro se debe a que ver cinco temporadas seguidas de la serie "Supernatural" hace que me vuelva a interesar la figura geométrica del pentagrama, con obvio resultado.
Y creo que por hoy debería de dejar de escribir. Probablemente se deba a la hora que es, pero mi habilidad para construir frases con sentido y sin garrafales errores parece menguar por momentos... así que mejor irme a dormir un rato, y ya os contaré en otro momento.
3 de marzo de 2010
Farola
Hacía ya bastante tiempo que no dibujaba nada recurriendo a escuadra y cartabón, aplicando lo que aprendí durante el único año que hice dibujo técnico. No es que no haya dibujado nada en todo este tiempo (las mesas de Teleco son prueba suficiente de ello), pero lo habitual es que me limite a dibujar a mano alzada, lo que me venga a la mente en ese momento.
A veces son dibujos sin sentido alguno, simples figuras geométricas que se retuercen, o una esfera que sombrear en una larga hora de STTR. Otras veces, aprovecho para tratar de resolver alguna extraña duda que se me plantea, como por ejemplo la cuestión "¿Cómo se vería en perspectiva un taburete de tres patas, si estas convergen hacia el pico de un cono en espiral?".
Nadie ha dicho que mi mente produzca dudas con algún tipo de lógica, como demuestra el ejemplo puesto.
Y otras veces son un dibujo que me lleva a otro. Como ha sido el caso esta vez.
Comenzó todo con la idea de dibujar un puente. Nada demasiado complicado, en el fondo un rectángulo sujeto por una serie de arcos. Luego fui añadiendo algún detalle, como un parapeto, un poco de sombras... Y de repente decidí que el puente debería tener farolas a los lados. Más que farolas, unos faroles octogonales, que colgasen por una cadena de algún tipo de poste.
Hice un boceto rápido sobre la mesa, no me gustó como quedaba, hice una segunda prueba, que tampoco me llegó a convencer... Y al acabar las clases, el puente había sido olvidado y yo seguía dándole vueltas a cómo sería la farola. Así que al llegar a casa, cogí una hoja que tenía por ahí encima, busqué el compás, escuadra y cartabón, y dibujé las vistas de la farola que imaginaba.
Como siempre que hago un dibujo que me tomo en serio, primero hago el bosquejo a lápiz, marcando las líneas de ayuda, y luego ya decido cómo finalizarlo. Muchas veces simplemente lo dejo todo a lápiz, ya que me facilita bastante el sombreado y añadir pequeños detalles que se me ocurran en el momento, pero en este caso decidí utilizar un bolígrafo (de color verde, porque fue el que pillé en ese momento) para que se viese bien.
Luego, una vez que quedé satisfecho con las vistas, pasé a realizar el dibujo definitivo.
La falta de práctica hizo que me liase un poco con la gran cantidad de líneas auxiliares que tenía, el escalado hizo que el farol parezca elíptico en lugar de octogonal, y creo que las curvas en perspectiva no han quedado muy logradas. Pero el resultado una vez sombreado ha merecido la pena.
Me pregunto si alguna vez dibujaré el puente entero con las farolas puestas...












